Tres historias interesantes, conocidas y cotidianas, integran SUEÑO PROFUNDO; obra de la escritora Japonesa Banana Yoshimoto.
Terako, protagonista de la historia que da nombre a la publicación, se enamora profundamente de el señor Wanaga; quien estaba casado con una mujer en estado vegetal debido a una enfermedad.
Shiori, amiga entrañable de Terako, compartió durante mucho tiempo la casa con ella, hasta que un buen día decide mudarse debido a que ha logrado un trabajo que la absorbe.
Terako, que jamás podrá unir su vida cotidiana a la del señor Wanaga, y que ha perdido la convivencia con su amiga; admira la elegancia en el comportamiento del esposo asido de por vida a la esposa inerme de por vida.
De pronto en un encuentro casual con su amiga, se entera de que ella trabaja en una casa como acompañante; lo que significa : acompañar a los ancianos que llegan a esa casa a dormir; su tarea consiste en estar junto a ellos sin hablar, pero no deben dormirse porque los clientes van por compañía para sentirse seguros durante el sueño.
Finalmente Terako, al tomar conciencia plena de la imposibilidad de disfrutar una vida conyugal, comienza a sufrir sueños cotidianos que la llevan a sentir un gran placer, hasta sumirse en la inmovilidad plena.
LA NOCHE Y LOS VIAJEROS DE LA NOCHE. Yoshihiro, joven apuesto, con una mirada extraña y trasparente, muere súbitamente a muy corta edad; causando un dolor profundo en su haermana y en las dos mujeres que le amaron: Sarah, una estudiante extranjera ( bostoniana) y Marie una joven japonesa.
Shibami, hermana de Yoshihiro, vive entre estos amores y finalmente, es quien recibe la mayor carga anímica y el mayor dolor teñido de alegría al descubrir por accidente que su hermano había dejado un hijo con Sarah. Ella lo descubre, la carga del recuerdo y al mismo tiempo de la compasión por Marie, la lleva a guardar el más absoluto silencio, pese a que el niño, vivirá como ya lo hace, con su madre y el nuevo esposo en su país de origen.
En esta narración corta, Banana Yoshimoto, nos da una clara muestra del “Ser” en ebullición, oculto y dominado siempre por la fuerza de una cultura que vive de la inexpresividad gestual, tal como es conocida en el continente americano. Es esta una historia de profundos sentimientos que debe guardar cada protagonista para sí. Resulta interesante ver como en pequeños rasgos, comienza a filtrarse algo de la cultura norteamericana.
La tercera historia. UNA EXPERIENCIA, narra la vida de una chica que ante la imposibilidad de realizar su amor; va encontrando, poco a poco, cierto alivio en el alcohol. Finalmente se retoma a través de un amigo que le renueva esperanzas y de una melodía que le acompañó siempre, desde el inicio de sus incursiones al alcohol.
Interesantes los relatos. Nos llevan de la mano por ese enigmático y maravilloso mundo de una milenaria cultura, resguardada siempre del extraño. Al mismo tiempo pernean ya, algunas de ellas, visos de apertura o más correctamente dicho de filtración de otras culturas; sobre todo de la norteamericana. La descripción de bellos paisajes, la atención e importancia que esta cultura concede a cada rasgo y a cada expresión de la naturaleza; descritas siempre en ese exclusivo ritmo de la cultura japonesa, conceden a las tres historias un ritmo hermoso, placentero y disfrutable al máximo. Permite además, la revaloración del Ser en cualquier latitud. La continuidad que da la autora (que alcanza casi la fusión) al presente, el pasado, la naturaleza y el hombre; otorgan una belleza incomparable para el lector.
Banana Yoshimoto. Tokio, Japón; 1964. Traducción del japonés de Lourdes Porta. La edición es de TusQuets Editores. Año 2006. |